Me mantengo firme en mi decisión de ir actualizando el blog y hoy he decidido hablaros del ónix, una piedra que me gusta mucho y que utilizo de vez en cuando en mis piezas. Investigando un poco esta piedra semipreciosa he encontrado algunos datos muy curiosos:

El término ónice u ónix viene del latín onyx y éste del griego antiguo ὄνυξ que significa “uña”. En la antigua Grecia nace la historia de que Eros cortó las uñas divinas de Afrodita con una punta de flecha mientras ella dormía y los recortes se dispersaron convirtiéndose en piedra. El por qué de cortarle las uñas a una diosa con una flecha no me lo explico, quizás Eros tenía algún tipo de fetiche hifefiliaco o creía que los poderes divinos de Afrodita residían en sus uñas y quería enamorar a Hefesto. Misterios de los dioses que una simple mortal no puede entender.

⇒ En realidad, seguramente tiene que ver con el hecho de que en un importante número de culturas tradicionales existe el miedo a que los restos biológicos propios (uñas, pelo, por poner algún ejemplo) puedan caer en manos de algún enemigo o de alguien que desea hacer mal, pues entienden que por este medio pueden hacer algún tipo de magia muy peligrosa para el que, tan alegremente, se ha desembarazado de ellos. Esta creencia fuerza a las gentes de estas culturas a destruir cuidadosamente dichos restos. Muchos ejemplos de este tipo aparecen en La rama dorada. ⇐

Esta piedra no solo tiene un hueco en la mitología griega, sino que además ¡es la primera referencia a una piedra preciosa en la Biblia! Se encuentra en Génesis 2:11, 12, donde se dice que Havilá es una tierra de buen oro, “bedelio y la piedra de ónice”.

Pero volvamos a la Antigua Grecia un momento ya que es aquí donde aparecieron los primeros camafeos (si si, no es un invento victoriano), hechos a partir del sardónice indio, una variedad de ónice con bandas marrones, rosa y crema.

Los romanos siguieron la tradición y uso del ónix en sus joyas y lo utilizaron también para fabricar amuletos donde se grababan los signos del zodiaco. Era popular entre los soldados, llevar estos talismanes con grabados de héroes como Hércules o con la imagen de Marte, dios de la guerra, para proporcionarles valentía y coraje en la batalla (yo no salgo nunca de noche sin mi Hércules que nunca se sabe…)

Mientras en Roma los guerreros canalizaban a Conan a través de esta piedra, en otros lugares del mundo la utilizaban para reducir las llamas ardientes de la pasión, que si no no hay quien trabaje oiga.

En el Renacimiento, se convirtió en una piedra muy valorada por oradores de todo tipo, ya que se creía que aumentaba el carisma y la elocuencia y en Inglaterra se usaba como amuleto para proteger de los malos espíritus, del mal de ojo y de las hordas de Mordor.

También se ha dicho de esta piedra que facilita la comunicación con el más allá (niños, no lo hagáis solos en casa), reduce los dolores durante el parto y contribuye a un matrimonio más armonioso. ¡Ah! Y evita que seas poseído por espíritus malignos.

Así que ya sabes: ¡Pon un ónix en tu vida! Y ya si eso, que sean de Koko-Soko

 

https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Cameo_Claudius_Cdm_Paris_Chab220.jpg

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