¡Me voy invitada al Primer festival internacional de artesanía de Kokand 2019, en Uzbekistán!

Hace unos meses me enteré de que lo estaban organizando y dije, oye, ¿por qué no? Y ahí empecé qué si manda el curriculum en inglés aquí, qué si pide un certificado allá, qué si tengo el pasaporte caducado así que, hala, a comisaría y un largo etcétera. Pero este martes por fin me voy, con traje de baturra incluido (larga historia, pero intentaré hacer fotos).

Además de todos los trámites y papeleos, va a ver un concurso, y he decidido currármelo (que cuando no gane ya me…, digo, lo llevaré con elegancia y altura…). Es este:

 

La idea de este collar proviene de la combinación de algunos de los materiales tradicionales uzbekos, como las piedras turquesa y cornalina, detalles formales como la forma triangular de los tumors (un tipo de amuleto-colgante) y los collares babero (de nuevo, de la tradición uzbeka) y mi estilo personal de hacer joyería, que combina las «mostacillas» de toda la vida y el cristal japonés, que ofrece una mejor calidad y más tamaños y formas, lo que permite una mayor libertad y variedad a la hora de diseñar.

Así, tenemos una base triangular hecha con una técnica de netting con cuentas de cristal japonés, que es la base de todo el collar, con forma triangular, y que recuerda a los «tumors».

La mitad de la malla está rematada con cornalina y la otra mitad con turquesa y toda la parte superior está terminada con ágata verde.

Sobre ella, encontramos a un lado la cascada, realizada con una técnica de netting de estilo libre. Combina cuentas de cristal y turquesa, de diferentes tamaños y formas. En el otro lado, encontramos el jardín compuesto de arbustos y flores, realizado con diferentes técnicas y materiales. Hay arbustos, flores, animales y rocas hechas con técnica de netting, espiga, peyote circular, flecos, brick.

Sobre Kokand, no sé si voy a poder ver mucho, espero tener algo de tiempo. Está en el valle de Fergana, la parte más tradicional del país y es conocida como ‘la ciudad de los vientos’, así que para alguien de Zaragoza va a ser como estar en casa.

El viaje serán más de 4 horas hasta Estambul, que no podré ver porque no me da tiempo, y más de 4 horas hasta Taskent (capital de Uzbekistán), que tampoco voy a ver. ¡Pues empezamos bien! Os hablaría del hotel, pero me temo que va a ser una sorpresa porque la organización del festival se ocupa del alojamiento y no sé dónde me meterán. ¡Qué viva la emoción!

Respecto a la comida, me han dicho (Internet) que voy a comer muuuucho plov

 

       
                                                                   El Plov, el plato más típico                            

Bueno, pues eso, misterio, emoción y nervios a millón, ¡ya os iré contando!

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